
Introducción
Recientemente llevé a cabo un experimento inédito: produje un comercial de video utilizando únicamente inteligencia artificial, sin ninguna intervención creativa humana. Como especialista en IA (no en producción audiovisual), mi objetivo fue poner a prueba los límites actuales de esta tecnología, casi como un experimento de laboratorio. El resultado fue emocionante y revelador. No solo logré una pieza publicitaria impactante, sino que demostré de forma tangible lo que los alumnos de “Programo mi Futuro” pueden aprender a hacer en nuestros cursos de IA. Más allá de esta prueba, el proyecto abre el debate sobre cómo la IA está transformando la industria audiovisual y obligando a las productoras a incorporar talento con estas habilidades tecnológicas para no quedar en desventaja competitiva. A continuación, detallo cómo se gestó este comercial 100% IA, qué implicaciones tiene para creativos y empresas, y cómo esta revolución podría democratizar la creatividad audiovisual.
¿Por qué un comercial hecho íntegramente con IA?
La idea surgió en la intersección de mi trayectoria en marketing (apasionado por la estrategia) y mi especialización en inteligencia artificial. En el marco de la ONG Programo mi Futuro, estábamos planificando una campaña para invitar a inscribirse en nuestros cursos de IA. Quería crear una pieza de alto impacto que no solo llamara la atención, sino que mostrara directamente lo que los estudiantes aprenderían: el poder de las herramientas de IA para generar contenido profesional.
Durante la concepción, noté que varias empresas promocionaban haber creado “el primer comercial con IA”, pero en todos los casos había algún grado de intervención humana (en el guion, la postproducción o el diseño creativo). Mi meta fue ir más allá: producir un comercial 100% generado por IA, desde la idea y el guion hasta las voces, música, videos, imágenes y el montaje, sin intervención humana en ninguna etapa. Quería evidenciar que la IA actual puede asumir tareas creativas de alto nivel, desafiando la noción de que la creatividad es exclusiva de las personas.
Este proyecto tuvo un doble propósito:
- Comunicacional: Invitar a los potenciales alumnos a aprender, de forma tangible, cómo utilizar IA para crear piezas audiovisuales profesionales. El comercial, en sí mismo, era una demostración del contenido del curso.
- Experimental y técnico: Validar si un pipeline completamente automatizado podía producir una pieza publicitaria con estándares profesionales, demostrando la capacidad real de las IA actuales. Quise medir si la IA podía generar no solo ideas, sino ejecutarlas con coherencia narrativa y calidad visual/sonora, sin que un humano “corrija” el proceso.
En síntesis, el comercial fue una prueba de concepto destinada a mostrar el estado del arte de la IA. No implica que los humanos no seamos necesarios en la creatividad, sino que anticipa que agencias y productoras que no integren IA en sus flujos de trabajo quedarán en desventaja frente a las que sí lo hagan, por costos, eficiencia y posibilidades creativas. De hecho, ya estamos viendo ejemplos en la industria: por ejemplo, la marca de detergentes Ariel lanzó recientemente una campaña donde ni los actores ni las locaciones son reales, todo fue generado por IA[1], y Volvo presentó un spot en Arabia Saudita creado enteramente con inteligencia artificial[2]. La ola de la IA en publicidad ha llegado, y quise estar en la cresta de esa ola para entenderla y documentarla.
¿Cómo se produjo un comercial sin intervención humana?
Lograr que cada aspecto del comercial fuese creación de la IA implicó un desafío técnico y metodológico enorme. El secreto estuvo en diseñar un flujo de trabajo cerrado y autónomo, donde múltiples herramientas de IA colaboraron sin ayuda humana creativa. Mi rol se limitó a conectar las piezas y ensamblar el resultado final, sin alterar nada creativamente. Veamos los pasos clave de este proceso:
- Equipo creativo de IAs: En lugar de un redactor o director creativo humano, conecté cuatro modelos de lenguaje (LLMs) – ChatGPT, Gemini, DeepSeek y Qwen – y los configuré como “directores creativos” virtuales e independientes. Cada uno recibió el contexto del proyecto (promocionar un curso de IA) y generó su propia propuesta de guion e idea para el comercial. La intención era simular un brainstorming de agencia publicitaria, pero compuesto íntegramente por inteligencias artificiales con diferentes enfoques y estilos creativos.
- Selección de la mejor idea (IA jurado): Para evitar depender del criterio de un solo modelo (o del mío propio), introduje un quinto modelo más potente – Gemini 2.5 Ultra – con el rol de “jurado”. Este modelo recibió todas las propuestas de guion creadas por las IAs anteriores y las evaluó en función de su impacto, originalidad y coherencia publicitaria. Finalmente, el jurado IA eligió la idea ganadora que se desarrollaría. Esto garantizó que la toma de decisión creativa también fuera autónoma.
- Planificación de escenas y visuales: A partir del guion seleccionado, la IA procedió a detallar la narrativa visual del comercial. Definió de manera autónoma cada plano, los personajes involucrados, sus expresiones, movimientos de cámara, ambientaciones y la secuencia narrativa. Es decir, desglosó el guion en un storyboard técnico listo para producir, describiendo qué debía verse y oírse en cada escena.
- Generación de video con modelos avanzados: Con las descripciones de escenas en mano, utilicé modelos generativos de video para materializar cada toma:
- Google Veo 3: Fue la herramienta principal para crear las escenas. Este modelo de Google DeepMind destaca por su capacidad de mantener consistencia entre tomas (los mismos personajes y entornos aparecen de forma coherente a lo largo del video) y por ofrecer audio nativo sincronizado. Por ejemplo, Veo 3 genera video en calidad 1080p con audio integrado, logrando lip-sync preciso en los diálogos y movimientos realistas[3]. Esto fue crítico para dotar de realismo al resultado.
- Sora (OpenAI): Complementó la producción con algunas tomas de prueba y soporte en generación de video, aunque Veo 3 llevó el peso principal.
Gracias a Gemini 2.5 Ultra (una versión muy potente), pude procesar videos en 1080p de forma relativamente rápida, lo que permitió iterar varias versiones de cada escena sin demoras excesivas.
- Voces sintéticas integradas: Las voces de los personajes fueron generadas por IA directamente dentro de los prompts de video. Es decir, en la descripción de cada escena el prompt ya indicaba a la IA el diálogo que debía decir cada personaje, junto con detalles de entonación, ritmo o emoción. El modelo de video (Veo 3) se encargó de producir la animación de los labios y el audio sincronizado. No hubo necesidad de contratar locutores ni grabar voces humanas; cada voz que se escucha proviene de un motor de síntesis de voz controlado por IA en tiempo real.
- Música original compuesta por IA: Para la banda sonora, nuevamente delegué la creatividad a la inteligencia artificial. Con base en el tono y las indicaciones emocionales del guion, pedí a una IA que definiera parámetros para la música (por ejemplo, “música inspiradora, tempo medio, que genere suspenso al inicio y culmine en tono épico”). Esos parámetros se volcaron en generadores musicales con IA (Suno, Udio y un módulo de creación musical de Filmora). Cada uno produjo una pista musical original. Luego, otra IA analizó las tres opciones y seleccionó la más adecuada según el mensaje y la emotividad de la escena. En resumen, la composición y selección musical también fue 100% autónoma.
- Montaje y edición automatizada: Con videos, voces y música generados, la IA también colaboró en el montaje final. Utilicé la capacidad agéntica de ChatGPT conectada a herramientas como Canva para diseñar el cierre del comercial (la placa final con el mensaje que indicaba que todo había sido creado por IA). Ese agente autónomo buscó imágenes libres de copyright, eligió elementos gráficos y armó la composición de la placa final en cuestión de minutos. Posteriormente, mi labor fue simplemente unir las escenas, la música y la placa final en secuencia, actuando como un editor sin realizar alteraciones creativas (solo asegurando que cada elemento estuviera en su lugar que la IA eligió y exportando el video final).
En síntesis, ninguna decisión creativa fue tomada por un humano en este proceso. Mi aporte fue técnico-logístico: seleccioné y conecté las herramientas adecuadas, supervisé que se ejecutaran en orden y junté las piezas terminadas. La IA pensó, decidió, ejecutó y validó cada aspecto del comercial, desde el concepto original hasta el último detalle de postproducción.
Cabe mencionar una pieza clave que permitió coordinar todo este flujo: la plataforma de automatización n8n. Con n8n pude orquestar la comunicación entre todas las IAs mencionadas: – Configuré un workflow visual donde cada modelo (ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Qwen) era un nodo que generaba su propuesta. – Las propuestas alimentaban al nodo jurado (Gemini Ultra) que tomaba la decisión. – Luego, otros nodos disparaban la generación de videos en Veo 3, la creación de voces, música y así sucesivamente, de forma secuencial. – El workflow incluía validaciones automáticas (por ejemplo, descartar un video si la calidad no llegaba a cierto umbral y re-intentar la generación).
Esta orquestación automatizada garantizó consistencia y permitió que, una vez iniciado el proceso, todo fluyera sin necesidad de intervención manual. Básicamente, repliqué el pipeline de una productora audiovisual profesional, pero manejado enteramente por agentes de IA trabajando en conjunto.
IA en la industria audiovisual: adaptarse o quedarse atrás
La experiencia de crear un comercial 100% IA no solo fue un experimento académico; también ofrece un vistazo al futuro de la industria audiovisual. ¿Qué significa esto para profesionales y empresas? En términos simples: quien incorpore IA tendrá una ventaja enorme en costos, velocidad y alcance creativo. Las productoras y agencias que no adopten estas herramientas corren el riesgo de volverse no competitivas.
Veamos un ejemplo concreto comparando dos perfiles de profesionales del diseño:
- Diseñador tradicional (sin IA): Supongamos un diseñador gráfico o audiovisual que realiza un comercial de forma convencional. Debe esbozar manualmente el concepto, quizá contratar o coordinar ilustradores, camarógrafos, actores, sonidistas, etc. Cada ajuste creativo (p. ej., “¿y si probamos con un escenario diferente?”) implica horas o días de trabajo adicional: rehacer bocetos, organizar nuevas tomas o regrabar audio. El tiempo de producción es largo, el presupuesto crece con cada iteración y hay limitaciones físicas (locaciones, vestuario, clima, disponibilidad de talento, etc.). Históricamente, esto ha llevado a que los procesos creativos sean costosos y lentos, con menos espacio para probar ideas arriesgadas.
- Diseñador potenciado con IA: Ahora consideremos un diseñador (o director creativo) que integra IA en su flujo. Con herramientas generativas, puede obtener decenas de propuestas visuales o conceptuales en horas, iterar rápidamente variaciones de escenas o estilos artísticos simplemente ajustando un prompt, y generar contenido audiovisual sin una filmación física. Si necesita una toma en la cima del Everest al atardecer, no tiene que mover un equipo de filmación allá; se genera por IA. Esto abarata costos dramáticamente (escenas que costarían millones se logran con un modelo generativo) y acelera los tiempos (lo que antes llevaba meses de preproducción y rodaje, ahora se obtiene en días o semanas de iteración digital). En términos de productividad, un creativo con IA puede manejar más proyectos simultáneamente y explorar más alternativas antes de converger en la mejor idea.
La diferencia no es que la IA haga mejor el trabajo creativo por sí sola, sino que expande la capacidad y eficiencia del humano. Una productora que adopte IA podría, por ejemplo, producir piezas de calidad cinematográfica con una fracción del presupuesto tradicional, o personalizar anuncios para distintos públicos a gran escala (generando múltiples versiones automáticamente). En contraste, una productora que se quede solo con métodos tradicionales enfrentará costos mayores, entregas más lentas y quizás resultados menos sorprendentes comparados con la competencia que sí aproveche la IA.
En la práctica ya se ve esta tendencia: estudios que combinan filmaciones reales con escenarios generados por IA, agencias que usan GPT-4 o similares para borradores de guion o conceptos, y departamentos creativos que emplean IA para storyboards o moodboards. Es un nuevo stack de habilidades el que entra en juego. No se trata de despedir al equipo humano y reemplazarlo con máquinas, sino de que el equipo humano incorpore expertos en IA y que los creativos tradicionales se formen en estas herramientas. Las empresas que construyan estos equipos híbridos tendrán una ventaja competitiva clarísima.
Un caso ilustrativo: una producción que hoy costaría 20 millones de pesos quizá pueda realizarse por 7 millones combinando filmación tradicional con escenas generadas por IA, sin sacrificar calidad. O una campaña global que requeriría viajar a 5 países puede rodarse íntegramente en un estudio de pantalla verde, creando los fondos locales con IA, ahorrando semanas de trabajo y enormes gastos de viaje. Quienes dominen esta convergencia de arte y tecnología podrán ofrecer a los clientes más por menos, algo irresistible en cualquier industria.
El nuevo rol del creador y director en la era de la IA
Una pregunta natural que surge es: si la IA automatiza todo el proceso, ¿qué le queda al director o creador humano? Lejos de desaparecer, el rol del creativo evoluciona. Mi experimento fue llevado al extremo para probar un punto —delegar absolutamente todo a la IA—, pero no planteo que ese deba ser el modelo único de producción en adelante. Más bien, demuestra cómo puede integrarse la IA y cuál es el nuevo campo de juego para los profesionales creativos.
En este nuevo paradigma, el trabajo del director/creador se parece al de un orquestador o arquitecto del proceso creativo: – Diseñar el sistema creativo: El director decide qué partes del proceso se automatizan y cuáles se mantienen en manos humanas, buscando el equilibrio ideal. Por ejemplo, quizás el guion lo genere una IA pero luego un redactor humano lo ajusta al tono de la marca; o se filma a un actor real pero se usan entornos generados digitalmente. El creador del futuro deberá conocer las herramientas de IA disponibles y saber en qué etapa emplearlas para potenciar el resultado. – Marcar las pautas y la visión: Así como antes un director de cine delineaba la estética, el ritmo narrativo y guiaba a su equipo, ahora deberá enseñar esa visión a las IAs. Esto implica diseñar prompts eficaces, aportar referencias visuales/sonoras para guiar a los modelos generativos, y establecer criterios de calidad que la IA debe alcanzar. En mi proyecto, por ejemplo, aunque no intervine creativamente, sí fijé parámetros de cuándo un video era aceptable o debía regenerarse; ese ojo crítico humano sigue siendo vital. – Toma de decisiones estratégicas: El creador también define cuándo intervenir. Si bien es posible dejar que la IA haga todo (como lo demostré), en la práctica profesional el ojo humano aporta empatía, humor contextual, valores culturales o de marca que un modelo podría pasar por alto. Un director moderno sabrá revisar lo que la IA propone y ajustarlo o reorientarlo cuando sea necesario, casi como un editor en jefe que pule el trabajo de un asistente talentoso pero que aún no entiende del todo las sutilezas. – Integración interdisciplinaria: El perfil creativo se vuelve más tecnológico. Un director podría estar trabajando codo a codo con ingenieros de prompt, especialistas en modelos generativos o técnicos de datos. La creatividad se fusiona con la ingeniería. El valor diferencial será saber dirigir inteligencias artificiales con la misma maestría con la que antes se dirigían cámaras, actores o diseñadores. Esa capacidad de liderazgo técnico-creativo será muy demandada.
En resumen, la IA no reemplaza al creador humano, sino que lo potencia y a la vez le exige nuevas competencias. Las ventajas de incorporar IA (optimización de presupuesto, resolver limitaciones logísticas, acelerar tiempos y expandir lo creativo posible) no significan que todo proyecto deba ser 100% IA. Significa que los creadores tendrán un nuevo set de herramientas para contar historias de formas antes inimaginables. Aquellos que aprendan a combinar la intuición y sensibilidad humana con la potencia de la IA serán quienes lideren la próxima generación de contenidos.
Democratización de la producción audiovisual
Un aspecto muy positivo de esta revolución tecnológica es la democratización de la creatividad. La IA tiene el potencial de nivelar el terreno de juego en la producción audiovisual, haciéndola accesible para muchos más jugadores, no solo para los gigantes con presupuestos millonarios.
Piensa en cómo era emprender o crear contenido hace unos años: Si un joven tenía una idea para un corto animado, necesitaba saber dibujar o contratar animadores; si quería lanzar una campaña publicitaria para su pequeño negocio, necesitaba pagar a una agencia o al menos a un diseñador, un community manager, etc. Hoy, muchas de esas barreras se están desvaneciendo: – Herramientas creativas al alcance de todos: Con una laptop y conexión a internet, cualquiera puede acceder a modelos de IA que generan imágenes, videos, copys publicitarios, páginas web, música, voz en off… Es como tener un estudio entero de postproducción dentro de la computadora. Plataformas de IA generativa permiten crear logos, editar fotos, armar flyers, e incluso producir videos completos sin necesitar grandes conocimientos técnicos. – Emprendimiento más accesible: Iniciar un proyecto o startup nunca fue tan barato en términos de costos creativos. Un solo individuo puede ser diseñador, editor y estratega asistido por IA. Por ejemplo, puede diseñar su identidad visual con Midjourney o DALL-E, generar textos publicitarios con ChatGPT, montar una tienda online con asistentes inteligentes y crear anuncios atractivos con generadores de video. Esto reduce la dependencia de contratar un equipo grande desde el día uno. Menos capital inicial ya no significa que tu marketing será improvisado; al contrario, con AI puedes tener materiales de nivel profesional desde el arranque. – IA como trampolín, no como fin: Importante destacar, la IA no necesariamente “quita” trabajo humano en el balance general, sino que habilita nuevos caminos. Un emprendedor puede comenzar apoyándose fuertemente en automatizaciones de IA, crecer más rápido, y cuando su proyecto escala, generará empleo contratando personas para roles que la IA no cubre (o incluso para mejorar y supervisar las mismas herramientas de IA que emplea). Es decir, la IA puede ser la palanca que convierte una idea de un individuo en una pyme en crecimiento. Muchos de esos proyectos, al madurar, sí requerirán del toque humano en atención al cliente, ventas, gestión, etc. La diferencia es que la IA les permitió existir en primer lugar. – Creatividad sin techo: Para los jóvenes creadores o gente con ideas pero sin recursos técnicos, esta tecnología les quita el freno de mano. Alguien con cero experiencia en animación puede, con un buen concepto y la guía adecuada, producir un corto animado que compita en originalidad con los de un estudio profesional. Un aficionado al cine con presupuesto cero puede filmar mentalmente un guion y luego “generarlo” con IA. Esto rompe estereotipos y barreras de entrada: ya no se necesita vivir en Hollywood ni tener equipamiento de millones para crear algo que luzca increíble. En última instancia, más voces y visiones podrán expresarse, lo que es muy sano para la industria creativa en general.
En definitiva, la IA está ampliando el acceso al derecho a crear, emprender y competir, independientemente del bolsillo o la infraestructura que se tenga. Así como en su momento internet dio tribuna global a quien quisiera publicar contenido (piénsese en YouTube empoderando cineastas caseros, o redes sociales dando alcance a pequeños artistas), la IA va un paso más allá al brindar también las herramientas de producción profesional. Esto es una revolución creativa que vale la pena celebrar, porque promete diversificar y multiplicar el contenido que se genera en el mundo.
Transparencia y ética en contenidos generados con IA
Con el auge de estas producciones surge un tema importante: cómo comunicar la autoría y el proceso de contenidos generados con IA. Hay cierta polémica en torno a proyectos que se promocionan como “100% IA” pero que realmente tuvieron trabajo humano detrás de cámaras, o casos donde no se aclara qué parte hizo la máquina y qué parte el humano. Mantener la transparencia es clave por varias razones éticas y profesionales.
En mi opinión, no se trata de desacreditar a quienes usan procesos híbridos – la mayoría de producciones lo serán en alguna medida –, sino de explicar con precisión hasta dónde la IA participó en la creación de una pieza. Por ejemplo, si una marca saca un comercial diciendo ser creado con IA, pero en letra chica hubo un creativo humano escribiendo el guion y un editor afinando la edición, lo correcto sería presentarlo como un proyecto híbrido y detallar qué partes fueron generadas. Esta honestidad no solo es ética, sino que enriquece la conversación sobre lo que la tecnología puede o no puede hacer.
Hemos visto ya algunos ejemplos dudosos: empresas (incluso multinacionales) anunciando “el primer comercial 100% IA”, cuando al evaluarlo descubres que la voz en off es de un locutor famoso, o que la idea base salió de una agencia y luego se usó IA solo para ejecutar visuales. Etiquetar eso como totalmente IA es engañoso. Lo apropiado sería decir: “Comercial hecho con asistencia de IA”, o algo por el estilo, aclarando dónde estuvo la intervención humana.
¿Por qué importa esto? Porque también empieza a haber una reacción del público. Si se vende mucho hype y luego el resultado no cumple expectativas, la gente podría volverse escéptica o pensar que la IA “solo produce cosas cutres”. Ha pasado que, por apurarse a subirse a la tendencia, algunas campañas hechas con IA salen con poca calidad (problemas en las manos de los personajes, voces robóticas, guiones incoherentes). Eso no es culpa de la herramienta sino de un uso apresurado y sin control de calidad. Pero el público no distingue y simplemente dice “los comerciales con IA son malos”. Para proteger el futuro de estas tecnologías y su aceptación, hay que usarlas con responsabilidad y comunicar su uso con transparencia.
Propongo dos ejes fundamentales: 1. Grado de participación claro: En los créditos o comunicados, especificar qué porcentaje o componentes fueron generados por IA y cuáles por humanos. Por ejemplo: “Guion y animación generados con IA; edición y mezcla de audio realizadas por humanos”. Esto educa a la audiencia y evita malentendidos. Incluso abre el diálogo para decir “mira, logramos esto con IA pero aquí tuvimos que intervenir porque tal aspecto aún la IA no lo hace perfecto”. Es información valiosa para todos. 2. Mantener estándares profesionales: Que algo sea hecho con IA no debe ser excusa para un resultado mediocre. Si la IA por sí sola no llega al nivel deseado, se debe contemplar la intervención humana necesaria o darle más tiempo de iteración hasta alcanzarlo. En mi caso, fui muy consciente de no lanzar el comercial hasta sentir que realmente tenía calidad profesional, precisamente para mostrar un caso positivo de IA. Si la industria se llena de ejemplos flojos, eso puede retrasar la adopción porque los clientes perderán confianza. La IA bien utilizada puede lograr maravillas, pero la clave está en usarla con criterio y pericia.
En resumen, la transparencia en la autoría y el cuidado en la calidad son esenciales. Comunicar con honestidad si un contenido es híbrido o totalmente IA no le quita mérito, al contrario, construye confianza con la audiencia y entre colegas. Y al mantener altos estándares, nos aseguramos de representar correctamente el potencial de la IA, en lugar de generar desencanto por usos poco pulidos. La conversación franca sobre cómo se hizo cada pieza nos ayudará a todos – público, creativos, marcas – a navegar esta nueva era con mejores expectativas y entendimiento.
Conclusión
La realización de este comercial 100% IA fue un hito personal y, espero, un aporte a la industria para comprender hacia dónde vamos. Comprobé en carne propia que la inteligencia artificial actual es capaz de idear, producir y ensamblar un contenido audiovisual de calidad profesional sin intervención creativa humana. Esto no significa que debamos apagar nuestro ingenio y cederlo todo a las máquinas, sino que tenemos ante nosotros una poderosa caja de herramientas nueva.
La creatividad, como concepto, se está expandiendo. Ya no reside únicamente en la mente humana; ahora puede emerger de la colaboración entre humanos e inteligencias artificiales. Quienes trabajamos en IA vemos esto con entusiasmo: la IA puede liberar a las personas de tareas repetitivas o logísticas, y a la vez empujarnos a enfocarnos en las grandes ideas, en la supervisión ética, en la dirección estratégica. Los artistas y comunicadores del futuro cercano no solo tendrán pinceles y cámaras, sino modelos generativos y algoritmos a su lado.
La industria audiovisual, en particular, está en la antesala de cambios profundos. Historias que antes eran imposibles de filmar por costos o riesgos ahora podrán contarse. Equipos pequeños podrán lograr lo que antes requería un ejército de profesionales. Y al mismo tiempo, surgirán nuevos roles (prompt designers, entrenadores de modelos creativos, curadores de contenido AI, etc.) que aprovecharán la tecnología manteniendo la esencia humana en el proceso.
Como especialista en inteligencia artificial, me emociona ver cómo pruebas de concepto como este comercial abren conversaciones y nos obligan a todos a replantear paradigmas. ¿La creatividad es exclusivamente humana? Parece que ya no del todo. ¿Debemos temer que la IA nos reemplace? Yo diría que más bien debemos aprender a trabajar en conjunto con ella. Igual que la fotografía no mató a la pintura, ni el sintetizador eliminó a la guitarra, la IA viene a sumar una nueva dimensión creativa.
En definitiva, la lección más importante de este proyecto es que el futuro de la producción audiovisual será híbrido y colaborativo. Las agencias y productoras que integren inteligencias artificiales en su ADN creativo amplificarán su potencial, mientras que las que no lo hagan podrían quedarse contando historias en blanco y negro en la era del color. Es momento de abrazar estas herramientas, con espíritu crítico y transparencia, para entre todos llevar la creatividad a alturas que antes no podíamos ni imaginar. El futuro ya llegó, y viene cargado de inteligencia artificial. ¡A crear se ha dicho![1][2]
[1] Preestreno: “Evolución de las manchas”, de Anita&Vega para Ariel | Adlatina
https://www.adlatina.com/publicidad/preestreno-evolucin-de-las-manchas-de-anitavega-para-ariel
[2] Volvo Debuts Its First Ad Created Solely By AI—and There’s Not a Single Car In It
[3] Google Veo 3: AI Video Generator | Text-to-Video AI + Audio | fal.ai